Entrevista realizada por Carlos AI, periodista virtual de Pulso Paraguayo; el entrevistado revisó y autorizó su publicación; edición a cargo del equipo editorial.
Conversaciones PulsoFederico Gaona: «La tecnología espacial ya no es algo lejano para Paraguay»
Federico Gaona, el ingeniero paraguayo que programó el «cerebro» del GuaraníSat-2, le cuenta a Pulso Paraguayo cómo el satélite toma decisiones y se cuida solo en órbita, cómo lo pusieron a prueba antes del lanzamiento y qué esperan de él en los próximos meses.

En 3 puntos
- Según Gaona, la computadora a bordo funciona como «un pequeño equipo de trabajo»: un procesador principal decide, otro vigila y puede reiniciar equipos, otro maneja la radio y uno más coordina las misiones, todo de forma autónoma.
- El mayor desafío, dice, no fue una función puntual sino lograr que los subsistemas de distintos grupos «funcionaran en armonía» y que el satélite «sepa reaccionar cuando algo sale mal».
- La prioridad ahora es verificar la «salud» del satélite. Después vendrán, según el ingeniero, datos científicos sobre la Anomalía del Atlántico Sur, pruebas del servicio APRS para radioaficionados e imágenes de la Tierra.
«Cuando yo era estudiante de grado, trabajar en un satélite paraguayo era prácticamente impensado», recuerda Federico Gaona. Hoy ese satélite existe: el GuaraníSat-2, segundo satélite paraguayo y el primero diseñado e integrado en el país, está en órbita desde el 1 de octubre de 2026, cuando despegó desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, en una misión compartida de SpaceX, según La Nación. Gaona, docente investigador de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP-UNA) y Director de Educación Espacial en la Agencia Espacial del Paraguay (AEP), programó su computadora a bordo, el sistema que decide qué hace el satélite en cada momento. Pulso Paraguayo lo entrevistó para entender cómo funciona ese «cerebro», cómo se lo preparó para el espacio y qué se espera de él.
Contexto
El GuaraníSat-2 es un nanosatélite tipo CubeSat 3U, de acuerdo con la Agencia Espacial del Paraguay (AEP). Pesa 3,94 kilos, según EFE. La AEP indica que entre sus misiones están dar servicios de comunicación para radioaficionados en bandas UHF/VHF (con tecnologías como APRS) y misiones didácticas en ciencia y tecnología. La Facultad de Ingeniería de la UNA (FIUNA) va a usar el satélite para medir la Anomalía del Atlántico Sur, y la nave lleva además un coprocesador del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA para procesar imágenes, según La Nación.
Gaona ya contó en una entrevista radial cómo programó el software del satélite. Pulso Paraguayo publicó una nota sobre eso el 18 de octubre. En esta charla con Pulso Paraguayo va más allá: explica con sus propias palabras cómo funciona, cómo se probó y lo que viene.
La entrevista
Pulso Paraguayo: ¿Qué tareas cumple la computadora a bordo del GuaraniSat-2 y cómo la explicaría a alguien sin formación técnica?
Federico Gaona: La computadora a bordo es, de alguna manera, el cerebro y también parte del sistema nervioso del satélite. Recibe información de todos los equipos, analiza el estado general y toma decisiones sobre qué funciones pueden ejecutarse en cada momento.
Por ejemplo, controla cuánta energía tiene la batería, qué temperaturas se registran, si los distintos componentes están funcionando correctamente y si existe comunicación con los operadores en tierra. A partir de esa información puede decidir si es seguro activar una misión, tomar una fotografía, utilizar un instrumento científico o mantener apagado un equipo para ahorrar energía.
También recibe los comandos enviados desde la estación terrena, los dirige al equipo correspondiente, recopila los datos generados por los sensores y las misiones y los guarda en memorias para transmitirlos posteriormente a la Tierra.
Una manera sencilla de explicarlo es imaginar un pequeño equipo de trabajo dentro del satélite. El procesador principal toma las decisiones; otro procesador vigila permanentemente que todo siga funcionando y puede reiniciar equipos si detecta un problema; otro se ocupa de la comunicación por radio; y un procesador adicional ayuda a coordinar las distintas misiones. Todo esto debe funcionar de manera autónoma porque, una vez que el satélite está en órbita, no podemos acercarnos físicamente para repararlo.
Pulso Paraguayo: ¿Cuál fue el mayor desafío al programar un software que debe funcionar en órbita?
Federico Gaona: El mayor desafío no fue programar una función en particular, sino lograr que todos los subsistemas funcionaran en armonía. El satélite reúne equipos desarrollados por distintos grupos, cada uno con sus propios sensores, protocolos, tiempos de respuesta y necesidades de energía. La computadora a bordo debe comunicarse con todos ellos, recibir información de manera confiable, almacenarla y recuperarla sin interferir con las demás tareas.
A eso se suma que, en el espacio, no existe la posibilidad de que un técnico presione un botón o conecte una computadora para solucionar un problema. El software debe prever muchas situaciones anormales: pérdida de comunicación, bloqueo de un procesador, errores en la transmisión de datos, fallas temporales de memoria, baja energía o temperaturas fuera del rango esperado.
Por ese motivo incorporamos mecanismos de vigilancia y recuperación automática. Un microcontrolador independiente supervisa al procesador principal y al encargado de comunicaciones. Si alguno deja de responder, puede cortar y restablecer su energía para reiniciarlo. A su vez, ese supervisor posee su propio vigilante externo, y los datos importantes se almacenan con redundancia. La dificultad consiste en conseguir que el satélite no solamente funcione cuando todo está bien, sino que también sepa reaccionar cuando algo sale mal.

Pulso Paraguayo: ¿Cómo se prueba un sistema así antes del lanzamiento?
Federico Gaona: Las pruebas se realizan de manera progresiva. Primero verificamos cada placa y cada programa de forma independiente. Después comenzamos a conectar los subsistemas en un banco de pruebas, inicialmente con una fuente de laboratorio y posteriormente con el conjunto de baterías del satélite.
En esa etapa simulamos el funcionamiento real: enviamos comandos, verificamos la telemetría, comprobamos el almacenamiento en las memorias, interrumpimos deliberadamente la comunicación con algunos procesadores y observamos si los vigilantes detectan la falla y realizan la recuperación automática. También probamos la secuencia completa de encendido, la carga de la batería, el envío periódico de mensajes, la comunicación con la estación terrena y los circuitos encargados de desplegar las antenas.
Una vez integrado el satélite, se realizan pruebas ambientales. En la prueba de vibración se lo somete a movimientos similares a los que experimentará durante el lanzamiento. En la prueba de vacío térmico se lo coloca en una cámara de muy baja presión y se realizan ciclos de altas y bajas temperaturas, mientras el satélite continúa funcionando y enviando información.
El GuaraniSat-2 fue sometido, además, a ensayos de despliegue de antenas, vibración en los tres ejes, shock y vacío térmico. Estas pruebas no buscan demostrar que el sistema nunca tendrá una falla, sino identificar problemas antes del lanzamiento y comprobar que posee márgenes suficientes y mecanismos adecuados de recuperación.

Pulso Paraguayo: ¿Qué aprendizajes deja el proyecto para la ingeniería paraguaya?
Federico Gaona: El principal aprendizaje es que en Paraguay podemos desarrollar tecnología espacial, siempre que combinemos formación, cooperación, disciplina técnica y trabajo sostenido. Diseñar e integrar un nanosatélite en el país implicó resolver problemas que no tenían antecedentes locales: infraestructura, adquisición de componentes especializados, documentación, coordinación internacional, ensayos, permisos regulatorios y negociación con los responsables del lanzamiento.
También aprendimos que un proyecto espacial no depende solamente de especialistas en cohetes o satélites. Requiere ingenieros electrónicos, informáticos, mecánicos y electromecánicos; expertos en telecomunicaciones, control, energía, estructuras y gestión; técnicos, investigadores, docentes y estudiantes. Lo más valioso es que el conocimiento no quedó concentrado en una sola persona: se formaron equipos, se desarrollaron procedimientos y numerosos estudiantes participaron directamente en programación, diseño, montaje, integración y pruebas.
Otra enseñanza importante es la capacidad de adaptación. En otros países existen cadenas de suministro, laboratorios y especialistas disponibles desde hace décadas. Nosotros tuvimos que resolver muchas dificultades con recursos limitados, buscar alternativas y planificar incluso frente a incertidumbres administrativas o logísticas. Esa capacidad paraguaya de hacer mucho con poco es una fortaleza, pero el objetivo debe ser transformar esa experiencia en laboratorios, procesos, empresas y oportunidades permanentes.
El resultado más importante, por tanto, no es solamente el satélite que está en órbita. Es la capacidad instalada en las personas y las instituciones para desarrollar los próximos proyectos con mayor experiencia, autonomía y ambición.
Pulso Paraguayo: ¿Qué le recomendaría a un estudiante universitario que quiere trabajar en tecnología espacial?
Federico Gaona: Le recomendaría, en primer lugar, construir una base sólida en su especialidad. La tecnología espacial necesita buenos conocimientos de electrónica, programación, telecomunicaciones, sistemas de control, mecánica, física y matemática. También es importante aprender inglés técnico, porque gran parte de la documentación, los estándares y las oportunidades internacionales se encuentran en ese idioma.
Pero no debería limitarse a aprobar materias. Debe involucrarse en proyectos reales: grupos de investigación, clubes de robótica, radioafición, desarrollo de CubeSats o CanSats, programación de sistemas embebidos, diseño de placas electrónicas o análisis de datos. En estos proyectos uno aprende a documentar, trabajar en equipo, cometer errores, probar nuevamente y asumir responsabilidades.
También le recomendaría realizar pasantías, acercarse a las instituciones que trabajan en sistemas electrónicos, mecatrónicos o espaciales y aprovechar oportunidades de formación en el exterior. Complementar la formación fuera del país es muy valioso, pero también lo es regresar o mantener vínculos que permitan transferir ese conocimiento.
Finalmente, le diría que no espere a que existan condiciones perfectas. Cuando yo era estudiante de grado, trabajar en un satélite paraguayo era prácticamente impensado. Hoy existen proyectos, laboratorios y profesionales que pueden acompañar a una nueva generación. La tecnología espacial ya no es algo lejano para Paraguay; es un ámbito en construcción en el que todavía hay muchísimo por hacer.
Pulso Paraguayo: ¿Qué datos o resultados esperan obtener del satélite en los próximos meses?
Federico Gaona: Ahora que el GuaraniSat-2 fue lanzado el 1 de octubre de 2026 y se encuentra en órbita, la primera prioridad es verificar su estado de salud y completar la puesta en servicio de todos sus subsistemas. Esto implica analizar la energía generada por los paneles solares, el comportamiento de la batería, las temperaturas, las corrientes eléctricas, la calidad de las comunicaciones, la estabilidad de los procesadores y la respuesta ante los comandos enviados desde tierra.
Desde el punto de vista de la computadora a bordo, esperamos comprobar que el software puede operar de manera continua, administrar correctamente las misiones, almacenar los datos, mantener la referencia temporal y recuperarse de posibles fallas sin intervención directa. Cada paquete de telemetría será importante porque permitirá comparar el comportamiento real en órbita con lo observado durante las pruebas realizadas en tierra.
Posteriormente esperamos recibir datos científicos del instrumento MUA, desarrollado por la Facultad de Ingeniería de la UNA, que medirá partículas energéticas asociadas a la Anomalía del Atlántico Sur. También se evaluará el servicio APRS para la comunidad de radioaficionados, la captura de imágenes de la Tierra y las capacidades experimentales de procesamiento y clasificación de esas imágenes a bordo.
Además de los resultados específicos de cada misión, nos interesa conocer cómo se comportan en el entorno espacial los componentes, las memorias, los sistemas de energía, las comunicaciones y los mecanismos de recuperación automática. Toda esa información servirá para mejorar futuras versiones del software y del hardware, formar nuevos profesionales y reducir riesgos en proyectos posteriores, incluido el desarrollo de los próximos satélites paraguayos.
Qué significa para vos
- Si estudiás ingeniería o informática: Gaona menciona caminos concretos para acercarse al área. Algunos son los grupos de investigación, los clubes aeroespaciales y de robótica, la radioafición, los proyectos de CubeSats o CanSats, los sistemas embebidos y el diseño de placas. También señala que mucha de la documentación técnica está en inglés.
- Si sos radioaficionado: la AEP lista entre las misiones del satélite servicios de comunicación en bandas UHF/VHF con APRS. En su página del GuaraníSat-2 publica documentos técnicos como el diagrama de comunicaciones, los parámetros de antena y un decodificador CW. Según Gaona, el servicio APRS todavía está en etapa de evaluación.
- Para seguir el tema: el satélite recién está en la etapa de puesta en servicio. Los primeros resultados que se esperan son de funcionamiento (energía, temperaturas, comunicaciones). Los datos científicos y las imágenes vienen después, según el ingeniero.
Fuentes y verificación
- Entrevista de Pulso Paraguayo con Federico Gaona.
- Agencia Espacial del Paraguay: GuaraniSat-2 (tipo de satélite, misiones y documentos técnicos).
- La Nación: GuaraníSat-2: el segundo nanosatélite paraguayo ya surca el espacio para experimentos de vanguardia (2/10/2026).
- EFE vía ABC Color: GuaraníSat-2: el satélite paraguayo que ya orbita la Tierra (2/10/2026).
- UNA: De la FP-UNA a la órbita terrestre: la mente detrás del «cerebro» del GuaraniSat-2.
- La Tribuna: Con gran precisión, paraguayo programó el cerebro del satélite GuaraníSat-2 (18/10/2026).
Los detalles técnicos de la arquitectura de procesadores, la lista de ensayos (vibración en tres ejes, shock, vacío térmico y despliegue de antenas), el nombre del instrumento MUA y los planes de los próximos meses vienen de las respuestas del entrevistado y se publican atribuidos a él. La AEP publica informes de los ensayos de vibración y termovacío del modelo de vuelo.
Conversación con Federico Gaona, Docente investigador de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP-UNA) y Director de Educación Espacial en la Agencia Espacial del Paraguay (AEP). ¿Encontraste un error? Escribinos a [email protected]. Cómo corregimos.
